A medida que el fútbol sigue ganando popularidad a nivel mundial, un número creciente de padres busca adquirir camisetas para que sus hijos representen a sus equipos favoritos. Sin embargo, dado que las camisetas auténticas suelen costar entre 50 y 80 euros, su precio resulta prohibitivo para muchas familias. En consecuencia, ha surgido un mercado de replicas camisetas futbol niños para cubrir este vacío. Para el año 2025, las líneas de producción de camisetas falsificadas —que abarcan regiones desde el sudeste asiático hasta Europa del Este— se han vuelto cada vez más sofisticadas, ofreciendo productos a tan solo entre el 10 % y el 20 % del coste de sus homólogas auténticas. Una camiseta falsificada con el nombre de Mbappé puede costar apenas entre 10 y 15 euros, mientras que la versión auténtica se vende al por menor por 70 euros. Esta enorme disparidad de precios ha asegurado una cuota de mercado significativa para las camisetas falsificadas entre las familias con presupuestos ajustados.
No obstante, detrás de la popularidad de estas «equipaciones de fútbol infantiles falsificadas» acechan riesgos que no pueden pasarse por alto. Un informe de inspección de la UE de 2025 reveló que, entre las camisetas falsificadas incautadas, más del 35 % contenía sustancias peligrosas que superaban los límites de seguridad, tales como formaldehído, metales pesados y tintes azoicos prohibidos. Un dermatólogo pediátrico advirtió: «Los niños tienen la piel delicada; la exposición prolongada a tejidos que contienen formaldehído puede desencadenar dermatitis de contacto, reacciones alérgicas o incluso problemas de salud más graves. Cada año, atiendo a docenas de pacientes jóvenes que sufren problemas cutáneos causados directamente por el uso de camisetas falsificadas».
Más allá de los riesgos para la salud, la durabilidad de estas «equipaciones de fútbol infantiles falsificadas» es también motivo de preocupación. Por lo general, están confeccionadas con tejidos de poliéster baratos y de escasa transpirabilidad, lo que deja al niño empapado en sudor tras apenas 30 minutos de juego. Los números y las letras estampados constituyen un punto especialmente débil: mientras que las camisetas auténticas pueden soportar más de 50 lavados a máquina, los estampados de las falsificaciones comienzan a rizarse, agrietarse o despegarse tras solo tres o cinco lavados. Un padre que había comprado una camiseta falsificada expresó su arrepentimiento: «Esos 20 euros se fueron por el desagüe; mi hijo no pudo usar la camiseta durante más de un mes. Al final, gasté los 70 euros en una camiseta auténtica, y sigue en excelentes condiciones después de dos años de uso».